Cuando conducimos por una autovía o una autopista, es común experimentar una sensación de sumergirnos en un estado de monotonía. La repetitiva secuencia de asfalto, señales y paisajes similares se convierte en una constante a lo largo de los kilómetros recorridos con nuestro coche.
Entre los elementos que nos acompañan durante las distintas fases de nuestro trayecto, se encuentra un denominador común en forma de arbusto que emerge de las medianas que dividen la calzada en dos sentidos. Se trata de la adelfa, conocida científicamente como nerium oleander, un matorral que puede llegar a alcanzar los 6 metros de altura y que se caracteriza por contar con un follaje siempre verde durante todo el año.
La función de este arbusto venenoso que destaca por sus grandes y llamativas flores no es únicamente ornamental como muchos conductores creen. Por su densidad y altura, las adelfas cumplen un papel esencial en la configuración y funcionalidad de las autovías.
Son unos matojos muy apreciadas por los responsables de la seguridad vial porque, aparte de que son económicos y no requieren disponer de un gran presupuesto para adquirirlas, tampoco necesitan mantenimiento. Crecen rápido sin necesidad de ser regadas.
Este arbusto tiene un efecto amortiguador en caso de salida de vía y evita los deslumbramientos de los vehículos que circulan en dirección contraria.
En situaciones en las que un coche sale de su carril y amenaza con invadir el sentido contrario, la presencia de las adelfas como arbustos se convertiría en un factor interruptor. Aunque no puedan evitar la situación por completo, podrían contribuir a evitar una continuidad brusca del vehículo en su trayectoria, ayudando a mantener cierto grado de control. De hecho, al absorber parte de la energía cinética del vehículo, las adelfas -también conocidas como baladres- contribuyen a mitigar los efectos del impacto.
Las adelfas son muy apreciadas por los responsables de la seguridad vial: son económicas y crecen rápido sin riego
También destaca que la rigidez de las adelfas no tendría el nivel de contención deseado si se encuentran cerca del borde de la calzada o no están protegidas con las barreras laterales metálicas de seguridad. Asimismo, añade que las ramas de las adelfas podrían ocasionar más daños en caso de impacto y que la falta de mantenimiento puede ocasionar que lleguen a ocultar las señales verticales de tráfico.
Por último, alerta que las raíces de las adelfas, al crecer, pueden afectar al suelo asfaltado creando badenes en los arcenes y, en consecuencia, resultar peligrosas para la conducción.
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